Estoy
contenta. Hoy la profe me ha dicho que soy una niña muy madura y que ya puedo
usar un cuchillo de verdad. A los niños de nuestra edad ya empiezan a
dárnoslos. Pero solo a los que sacamos mejores notas. Laura decía que a mí no
me lo darían, asique cuando han dicho mi nombre antes que el suyo en la lista
se ha quedado mirándome y yo me he reído mucho.
Me han
cambiado el que tenía de madera por uno de metal. Es muy bonito, es pequeñito y
lo puedo llevar a cualquier parte, el mango es negro para que no se vea, pero
yo le he hecho un pequeño dibujo y así no me confundiré con el de los demás. La
hoja está muy afilada, ya la he probado para cortar frutas a la hora de la
merienda. Tengo ganas de poder usarla de verdad.
Solo nos lo
han dado a tres en toda la clase: a Manu, a Laura y a mí. Ahora somos nosotros
los que mandamos y los demás niños tienen que hacernos caso, es como cuando a
papá le hacen jefe. Pero ahora tenemos muchos más ejercicios. Tenemos que ir
todas las tardes al colegio para entrenar, dicen que si lo hacemos bien en poco
tiempo nos mandarán la primera misión. La profe está muy orgullosa de nosotros.
Laura es mala
conmigo. Dice que yo no puedo matar a nadie, que no soy fuerte. Eso me pone
triste pero cuando se lo cuento a mi mamá ella me dice que no le haga caso, que
Laura es tonta. Dice que seguro que si ella intentase matar a alguien se
equivocaría de persona. Cuando dice cosas así me rio mucho porque lleva razón.
Laura es tonta.
El otro día
hicimos la primera prueba, la profe hacía de malo y nosotros teníamos que
intentar matarla sin que nos descubriese. Fue muy difícil al principio porque
no sabíamos ni a quien teníamos que buscar: podría haberse disfrazado de china,
comunista o islámica. Al menos negra no podía ser.
En la
simulación llenaron el gimnasio de buenas personas que jugaban a las casitas
entre ellos y nosotros teníamos que colarnos como si fuésemos cualquier otro
niño y buscar a la profe. Manu la reconoció, se había puesto un tatuaje de
mentira en un brazo pero por el resto parecía como los demás.
Debía haberlo
hecho yo, era la que estaba más cerca, pero Laura se me adelantó y disparó con
su tirachinas. La profe dice que lo hicimos muy bien, que si hubiésemos llevado
nuestras armas de verdad podríamos haberla matado pero yo sigo enfadada. Laura
estaba más lejos, era mi víctima.
Cuando me
quejé a la profe no me hizo caso, dice que debemos trabajar como un equipo.
Pero a mí eso no me gusta, Laura es tonta y nunca me deja hacer nada, siempre piensa
que lo voy a hacer mal. Manu es guapo, con él sí que haría equipo.
Hoy la clase
ha sido muy aburrida, después de mates hemos ido todos corriendo al aula de
educación civil pero la profe no estaba y un hombre con traje como papá nos ha
estado hablando. Nos ha explicado porqué damos esta clase. Ha repetido mucho
que es bueno para nosotros, que así nadie que no haga las cosas como deben
hacerse se queda sin castigo y todo eso… pero ya nos lo han dicho muchas veces.
¡Yo quería aprender a inmovilizar a personas mayores! La profe nos lo había
prometido…
El señor con
traje nos ha sacado de ejemplo a los tres, dice que somos la esperanza para el
futuro y nos ha hecho darnos las manos. Yo no quería, pero a los señores del
ministerio hay que hacerles caso asique le he dado la mano a Laura. Decía que es
muy importante que todos hicieran lo mismo que nosotros, que sean obedientes,
no temen drogas y no se junten con gente mala. Pero yo no le hacía caso, solo
podía pensar en ir corriendo al baño cuando terminase para lavarme la mano.
Hoy ha sido un
día muy divertido, por fin he estrenado mi cuchillo nuevo. Ha sido cuando
volvía a casa del colegio, por la tarde. Cuando cruzaba el parque he visto a
algunos compañeros de clase, estaban escondidos entre unos arbustos y he ido a
ver qué hacían. Como se esconderme muy bien no me han visto, he hecho lo que
aprendí en clase: moverme despacito, mirar siempre donde piso y borrar mis
huellas. Me ha salido perfecto.
Luego les he
visto y no me lo podía creer, estaban fumando. Y Laura estaba entre ellos.
Decía que se lo había quitado a un hombre por la calle, que eso no se puede
llevar asique tenía que quitárselo. Los muy tontos no se han dado cuenta de que
eso es de malas personas, que el tabaco solo lo pruebas si estás loco o eres
una personas que necesita ser borrada.
Todos tosían
mucho, bueno todos menos Laura. Asique me he movido lentamente por los setos
hasta estar detrás suyo, ninguno me ha visto. No le ha dado tiempo ni a
defenderse, solo he movido la mano una vez, con el movimiento que nos enseñaron
el curso pasado. Si lo hubiese visto la profe me hubiese puesto un diez. A los
demás los he perdonado porque me han prometido que nunca lo harían de nuevo y
que se lo iban a contar a sus mamás para que ellas les castigasen.
¡Por cierto!
Se me olvidaba lo mejor, mañana es mi cumpleaños y papá me ha comprado la tarta
de chocolate que yo quería y ocho velas para que las sople.
No hay comentarios:
Publicar un comentario